miércoles, 30 de diciembre de 2020

Jornada mundial de la Paz .TOMÁS FERNÁNDEZ



Instituida en 1968 por Pablo VI, se celebra mañana la Jornada mundial de la Paz.  Fue y sigue siendo una convocatoria a todos los hombres de buena voluntad, con la pretensión de que todos los años, en el comienzo del calendario civil, sea ella “con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura”.

Al decir del papa  Montini en su primer mensaje al respecto, la propuesta de dedicar a la Paz el primer día del año nuevo no intentaba ser calificada  como  exclusivamente religiosa, es decir, católica, sino que quería encontrar la adhesión “de todos los amigos” de la misma y expresarse de formas diversas, correspondientes al carácter particular de cuantos advierten cuán hermosa es la armonía de todas las voces en el mundo para la exaltación de “este primer bien, que es la Paz”. 

El lema para esta jornada 2021 que mañana se celebra es “La cultura del cuidado como camino de paz”; un motivo de reflexión muy en línea con el elegido para 2016: “Vence la indiferencia y conquista la paz”. Hace cinco años, el papa Francisco constataba los males que afligían a la humanidad, entre ellos la indiferencia, e invitaba a llevar a cabo un esfuerzo común para aliviar el sufrimiento de los grupos sociales que consideraba más vulnerables.

Para este 2021 que vamos a estrenar propone, como indico, algo muy similar: derribar la cultura del descarte con el antídoto de la cultura del cuidado como camino de paz para así erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación que suele prevalecer hoy día. 


Y ello en un momento como el presente, caracterizado por la crisis sanitaria del covid-19; un fenómeno multisectorial y mundial -constata Francisco- que agrava otras crisis fuertemente interrelacionadas, como la climática, alimentaria, económica y migratoria y causa grandes sufrimientos y penurias. 

Resulta doloroso comprobar -añade- cómo lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción. Estos y otros eventos, que han marcado el camino de la humanidad en el último año, enseñan “la importancia de hacernos cargo los unos de los otros, y también de la Creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad”.

Después de un minucioso recorrido bíblico y doctrinal sobre el Dios creador como modelo del cuidado, al igual que lo sucedido durante el ministerio de Jesús, el Pontífice se traslada hasta la Iglesia primitiva y recuerda cómo las obras de misericordia, espirituales y corporales, constituían el núcleo del servicio de la caridad. 

A continuación pasa el Papa a la doctrina social de la Iglesia como brújula y fundamento para un rumbo común y lanza una invitación a todos a convertirse en profetas y testigos de la cultura del cuidado de cara a superar tantas desigualdades como hoy se observan.


https://www.diariodeferrol.com/opinion/tomas-fernandez/jornada-mundial-paz/20201231005043294163.html


La "gramática" del cuidado en la doctrina social de la Iglesia
Estos ejemplos de "caridad activa de tantos testigos luminosos de la fe", escribe el Santo Padre, se reflejan en los principios de la doctrina social de la Iglesia, que ofrecen a todos los hombres de buena voluntad la "gramática" del cuidado:

La promoción de la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salvaguardia de la creación

Reflexión COMISION EPISCOPAL DE COLOMBIA

viernes, 13 de noviembre de 2020

A cerca de la verdad

Cuanto razón tenía un hombre de vida contemplativa en el siglo pasado para darnos a conocer sus reflexiones que hoy ponen en evidencia las controversias que se presentan en nuestro tiempo ante problemas actuales que llevan o bien a reprobar o manifestar cierta superioridad o cierto revanchsimo ante posturas que llevan a confrontación o controversia y que como resultado o bien se descalifican o bien se condenan de ambos bandos y el resultado es no buscar la verdad sino maquillar o desprestigiar la verdad, les comparto este texto:
"Todos estamos convencidos de que deseamos la verdad, sobre todo. No tiene eso nada de extraño. Es natural al hombre, como ser inteligente, desear la verdad. (¡Todavía me atrevo a hablar del hombre como «ser inteligente»!). 
Pero, de hecho, lo que deseamos no es tanto la «verdad» cuanto «tener razón». Buscar la pura verdad por sí misma puede que sea natural en nosotros, pero no somos capaces de actuar siempre en este aspecto conforme a nuestra naturaleza. Lo que buscamos no es la pura verdad, sino la verdad parcial que justifica nuestros prejuicios, nuestras limitaciones, nuestros egoísmos. Eso no es «la verdad». Es solo un argumento lo bastante fuerte como para demostrar que «tenemos razón». Y habitualmente nuestro deseo de tener razón está en proporción a nuestra convicción de que algunos otros (quizá todos los demás) no tienen razón.
¿Por qué queremos demostrar que no tienen razón? Porque necesitamos que no la tengan. Pues si no tienen razón y nosotros la tenemos, entonces nuestra mentira se hace verdad: nuestro egoísmo se hace justicia y virtud, nuestra crueldad y lujuria no pueden condenarse decentemente. Podemos descansar tranquilos sobre la ficción que hemos decidido abrazar como «verdad». Lo que deseamos no es la verdad, sino más bien que se demuestre que nuestra mentira «tiene razón», y se vindique nuestra iniquidad como «justa». Eso es lo que hemos hecho para corromper nuestro natural apetito instintivo de verdad."
Thomas Merton (Conjeturas de un espectador culpable). 

P. Arturo Ríos

lunes, 24 de agosto de 2020

Homilía Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar XXI Domingo ordinario, Agosto 23, 2020

Homilía pronunciada por el Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México.


Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio: “Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo…llamaré a mi siervo, a Eleacín…le traspasaré tus poderes. Será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro. Lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá”.

¿Por qué se repite, una y otra vez, los casos como el de este mayordomo Sebná, que denuncia el profeta Isaías para que sea relevado de su cargo? ¿Por qué sucede con tanta frecuencia la corrupción, a quien se le confía una gran responsabilidad?

Sin duda, hay dos factores que determinan la buena gestión de un administrador. Primer factor la preparación, tanto en la formación personal como en la capacitación para desempeñar el oficio, y el segundo factor, la convicción sincera y leal del administrador, expresada públicamente, en la persona que le confía la responsabilidad.

En el Evangelio de hoy, claramente escuchamos que Jesús delega a Pedro su presencia y su autoridad plena para actuar en su nombre al frente de su comunidad de discípulos: “Jesús les preguntó: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Los dos factores están expresados, en la encomienda que Jesús deja a Pedro, quien como miembro de la comunidad de los 12 discípulos se ha formado escuchando, observando, interrogando, y obedeciendo a su maestro; y a la par, Pedro ha ido asumiendo un liderazgo entre los doce, que Jesús ha confirmado; y el segundo factor lo ha expresado Pedro, al contestar en nombre de sus compañeros, con gran honestidad y verdad, la identidad de Jesús, sin saber que esa respuesta sería la ocasión para recibir la misión de suceder a Jesucristo y actuar en su nombre, cuando el maestro regrese a la casa del Padre.

¡Qué importante es un buen colaborador, cuando tiene que ejercer en nombre de la autoridad una responsabilidad, que afectará para bien o para mal a los subordinados! Pero igualmente es importante la respuesta de los subordinados para que la acción de Dios se manifieste en la Iglesia. Por eso es conveniente, que nosotros los cristianos, con frecuencia, nos cuestionemos preguntándonos: ¿Considero, que mis decisiones y mi conducta las he asumido, subordinándome a la voluntad de Dios? En general, todo creyente quiere conducirse bien, y responder a Dios positivamente, ¿pero, yo acepto la voluntad de Dios, ante quien en su nombre, está ejerciendo una autoridad?

La obediencia a la autoridad constituida en las diferentes instancias de la sociedad sufre actualmente un grave deterioro. Muchas veces y con frecuencia debido a la mala gestión de los administradores. En los distintos niveles de autoridad eclesial, también ha sido una constante histórica la presencia de una mala gestión, que ha repercutido en la disposición de los bautizados para aceptar, de buen grado y confiadamente, la participación y colaboración en las propuestas de renovación, que exigen los tiempos actuales. Debemos reconocer con dolor y arrepentimiento el deterioro de la Obediencia a Dios, que a través de la desobediencia a la respectiva autoridad eclesial, impide la intervención y conducción del Espíritu Santo.

Nuestra inteligencia busca conocer lo que nos conviene, y descubrir lo que impide nuestros proyectos de vida. Luchamos por lograr los pasos que nos conduzcan al cumplimiento de nuestros propósitos. Esta es la lógica humana.

Pero, si impulsados por un individualismo egoísta, nos empeñamos en alcanzar a toda costa nuestras metas, fácilmente dejaremos de lado la ética natural de hacer el bien, y asumiremos el camino fácil y atractivo de justificar o de encubrir los medios injustos y deshonestos con tal de obtener el fin. Así se nubla la razón y perderemos la conciencia del bien, quedando seducidos por nuestro objetivo, seremos arrastrados a practicar el mal, la deshonestidad y la injusticia, causando un gran daño, a quienes nos rodean, y a quienes dependen de nosotros.

En cambio, el camino del creyente es invocar a Dios y confiar en Él, ya que interviene, por caminos insospechados, muchas veces incomprensibles, sorprendentes, inesperados según la lógica humana, debido a que nosotros vemos el presente condicionados por el pasado, y con escasa visión del futuro a largo plazo. En cambio, Dios no está condicionado por el tiempo; el pasado, el presente y el futuro no existen, Él vive en la eternidad todo lo ve, lo conoce y lo orienta, mirando nuestro bien.

Por eso, cuando vivimos una tragedia, un drama, un sufrimiento, una enfermedad que parece no tener fin, limitados por nuestra natural miopía, generada por existir en el tiempo, nos impide avizorar la intervención de Dios, porque la necesitamos ya, y la esperamos como yo la deseo. Sin embargo, es nuestra oportunidad de intensificar nuestra fe y aprender a vivir bajo el misterio, conducidos por el Espíritu Santo, y confiando en la providencia misericordiosa de Dios.

A este propósito comprenderemos mejor, y será una esperanza cierta, lo que afirma San Pablo en la segunda lectura: “¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por Él y todo está orientado hacia Él. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Confiemos en esta verdad y en el amor misericordioso de Dios Padre a sus criaturas, confiemos en la enseñanza de Jesucristo, y pongamos en manos de Nuestra Madre, María de Guadalupe nuestra súplica de imitarla, aceptando como ella, la voluntad del Padre, y diciendo: ¡Hágase en mí según tu Palabra!


Señora y Madre nuestra, María de Guadalupe, consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, ayúdanos a expresar nuestra solidaridad de forma creativa para hacer frente a las consecuencias de esta pandemia mundial, haznos valientes para acometer los cambios que se necesitan en busca del bien común.

Acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria.

Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio, y la constancia en la oración.

Nos encomendamos a Ti, que siempre has acompañado nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen, María de Guadalupe! Amén.


Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes
Arzobispo Primado de México

https://virgendeguadalupe.org.mx/misas-cardenal/



sábado, 1 de agosto de 2020

Con miopía y sin freno


En el transcurso de la semana México será el tercer país con mayor número de muertes por causa de la pandemia, sin contar las defunciones que el propio gobierno trata de evitar hablar de ellas... por ahora 43,374 son las personas que se han registrado como víctimas de la pandemia, al corte del sábado del 25 de julio, en voz del propio subsecretario de salud y su método epidemiológico podríamos multiplicarlo por 3 o por 5 o por 10... En realidad les da lo mismo con qué factor se quiera exponenciar la cantidad, como les da lo mismo si se resuelve o no, si se disminuye el número de contagios, si evoluciona en alguna dirección la crisis que vive el país.

Han mentido todos los días a los mexicanos pero nadie puede culpar a otros de las propias decisiones, nadie puede culpar al gobernante si las decisiones la toma cada quien, en su propia circunstancia... pero de las consecuencias de ello sí qué hay personas, instituciones, instancias gubernamentales, políticas públicas que deben de asumir la responsabilidad y desde luego, también las consecuencias.

Al número preliminar de fallecidos por la pandemia, es inevitable agregar las muertes que se derivan por la libre o protegida actuación de los grupos de delincuentes que hasta este fin de semana suman 55000 defunciones... es muy lamentable que conozcamos de estas cifras y siempre nos queda la idea de que son datos preliminares porque los niveles de corrupción de este gobierno los lleva a “traficar” hasta con los datos de la realidad con tal de afectar lo menos posible a las autoridades, de cualquier orden.. Al presidente de México le afecta que se diga la verdad, porque le disminuye la percepción en las encuestas y le afecta su imagen.

Conforme transcurren los meses la economía se deteriora cada día y ahora tenemos el mensaje de que, en agosto vendrá la recuperación económica porque confían en el efecto que producirá la entrega de dinero de los programas de bienestar, los créditos de 25,000 pesos a las micro y pequeñas empresas y las inversiones de infraestructura de los proyectos capricho del presidente. Más mentiras...

Sin embargo estas mentiras,  son la causa del optimismo de las secretarias de trabajo y de economía, precisamente las secretarias que se apresuraron a desmantelar de tecnología a sus respectivas secretarias, quitando los equipos de cómputo a los servidores públicos.

La verdad está, en la batalla de todos los días en las familias por mantener la alimentación y los consumos básicos de su hogar, la verdad está en el día a día de las empresas por no perder a los clientes y lograr un pedido más para salir con los gastos de la semana y poder pagar la nómina antes de despedir más personal o tener que cerrar, es la realidad que enardece a todos.

La verdad está, en ver cómo se disminuyen dramáticamente las reservas monetarias del país, el gobierno corrupto de Peña dejó reservas por 300 mil millones de pesos al final del sexenio, el corrupto de López se ha consumido las reservas y ahora solo queda el 10%, es decir en menos de dos años se ha consumido el 90% de las reservas monetarias y los mexicanos seguimos sin saber en qué se gasta el dinero, solo sabemos que el 80% de los contratos de obras y servicios del gobierno se asignan de manera directa, sin concursos, sin licitaciones, sin transparencia, sin observaciones. Tenemos el gobierno más corrupto de nuestra historia moderna.

Un gobierno miope por perversidad o por defecto produce el mismo efecto de daño en la sociedad, retrasa el desarrollo de todo el país y frustra las aspiraciones de las generaciones de los jóvenes mexicanos que quieren superarse, que quieren desarrollarse en el mundo científico, académico, empresarial, que quieren a su país, que sienten el nombre de México por qué despierta en ellos el amor a la patria.

La crisis económica, sanitaria y política del país parece en una pendiente de bajada y sin freno, toma velocidad en su proceso de descomposición y para todo efecto, el gobierno busca distractores mediáticos para mantener la idea en la mente de los mexicanos de su batalla anticorrupción.

Como explicar que un corrupto tenga como propósito acabar con la corrupción del país... cuando en realidad actúa igual que los de antes, miente igual que los de antes, es uno de los de antes.

Es que no hay que esperar nada de este gobierno corrupto, a cambio de ello es necesario voltear hacia los ciudadanos y pensar que es posible trabajar por una nueva sociedad, donde la dignidad de la persona sea el centro y la acción concertada y procure el común bien de todos, con objetivos urgentes:

1.    Asumir una estrategia que reduzca los contagios en tanto aparecen los medicamentos y las vacunas que eliminen el riesgo de muerte por contagio, en lo que el subsecretario y su equipo sale a tratamiento psiquiátrico.

2.    Mientras que los mexicanos construimos nuevos mecanismos de productividad y nuevos mercados nacionales e internacionales.

3.    En lo que llegan los procesos electorales para elegir autoridades que tengan el compromiso de reducir la delincuencia a su mínima expresión y regresamos a un país con derecho y respeto a las leyes, con orden constitucional y armonía. Difícil pero no imposible.

En este espacio quiero hacer un justo y modesto homenaje a los héroes que exponen su vida todos los días salvando vidas. Muy especialmente a quienes la han entregado.

Gracias por su entrega y por su disposición.

Dios les recompense todo el esfuerzo que hacen.

En la persona del doctor Juan Arturo Aranda Álvarez quiero reconocer a todo el personal de las instituciones de salud que sin pensar en la indolencia de las autoridades, ven como mitigar el sufrimiento de los pacientes y se entregan a salvarles la vida.

Querido Juan, dios ha querido que regreses a su casa común después de entregarte a tus pacientes.

Para mí siempre serás un mártir de la caridad.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato 

presidente@iapguanajuato.org, gmg@gerardomosqueda.com.mx

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Jornada mundial de la Paz .TOMÁS FERNÁNDEZ

Instituida en 1968 por Pablo VI, se celebra mañana la Jornada mundial de la Paz.  Fue y sigue siendo una convocatoria a todos los hombres de...